miércoles, 16 de octubre de 2013

Sintoniza primero, luego todo lo demás.



La mayoría de las personas considerarían una locura cargar un camión grande y destartalado, con una mala suspensión y dirección, tan viejo que casi resultara imposible sacarlo a la carretera, con su más preciada carga. 
O cargar la cesta de la bicicleta de su hijo de 5 años que monta por primera vez, con una valiosa cristalería. 
O salir a la calle con un bolso con los ahorros de toda su vida y sus joyas favoritas y cruzar el lago helado sin saber a ciencia cierta si la capa de hielo aguantará su peso.
Es decir, siempre es sensato buscar primero una estabilidad fundamental antes de embarcarse en cualquier aventura, especialmente las que más te importan.
Sin embargo, cuando las personas se relacionan entre ellas para tratar de temas importantes, normalmente se lanzan de cabeza a conversar, a tomar decisiones y a comportarse de cierta manera antes de haber alcanzado una buena estabilidad, y entonces suele costar bastante recobrarla.
Con frecuencia, cuando han perdido el equilibrio, tropiezan en la siguiente experiencia fuera de control, y en la siguiente, y en la siguiente.
Con los ejemplos de este libro, deseamos que recuerdes
el arte de sintonizar primero y actuar después.
Sintoniza primero, luego conversa.
Sintoniza primero, luego relaciónate.
Sintoniza primero, luego todo lo demás.

El Vórtice.
La ley de la atracción en nuestras relaciones.
Abraham.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.